domingo, 12 de febrero de 2012
QUERIDAS FAMILIAS
Después de haber vivido la Navidad por la gracia de Dios, unos días de descanso, fuimos a visitar al barrio Takai y General Obligado intentamos reconstruir la capilla que años anteriores había destruido una tormenta; en estos días ya está llamando a nuestra puerta “EL TIEMPO DE CUARESMA”.
Este tiempo comienza con el miércoles de ceniza (22/2), día penitencial, donde cada uno está invitado a participar de la Santa Misa y recibir la ceniza. “Eres polvo y al polvo volverás” - Gen 3,19- estas palabras, que el Señor pronunciara por primera vez dirigidas a Adán por razón del pecado cometido, la Iglesia las repite hoy a todo cristiano, para recordarles tres verdades fundamentales: “SU NADA” , “SU CONDICIÓN DE PECADOR” y “LA REALIDAD DE LA MUERTE”. Y terminará con la RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, tiempo que denominamos “PASCUA”.
Cada Pascua que vivimos es distinta. Es un encuentro próximo con el misterio de la muerte y la resurrección de Jesús y con su amor personal por cada uno de nosotros.
CUARESMA: es un tiempo de gracia, donde estamos invitados a revisar nuestra vida personal, pero también mirar de una manera especial a nuestra familia, y el diálogo y servicio en nuestro lugar de trabajo. En el documento de Aparecida (Nº 365 al 372), los obispos como una realidad nueva, nos hablan de una conversión en la pastoral.
Lo que cada uno de nosotros no debemos dejar es que el tiempo pase; ya que en los carnavales mirábamos al mundo, la Iglesia nos recuerda que en este tiempo de gracia miremos a Cristo como centro de nuestra vida; entonces todo lo que esta mal o no ayuda a construir nuestra vida personal, familiar o comunitaria, debemos podarlo.
No siempre la “PODA” nos gusta, porque hay que cortar todos los vicios. Siempre nos queremos acostumbrar a ellos, por lo general creemos que saldremos solos, que no necesitamos ayuda, que es por un tiempito, y lo que hacemos en definitiva es postergar la vida de Cristo o la vida de gracia en nuestra vida. Se debe podar la mentira, la injusticia, la complicidad, el odio, el querer esconderme por lo general detrás de una multitud, seguir de lejos, lavarme las manos, el anonimato (¿quién grita? Ninguno y todos).
En este tiempo estamos invitados a buscar otros valores que nunca mueren, como la justicia, la verdad, el amor, la honradez, el perdón, el trabajo, el compromiso por los más débiles; en definitiva se “NOS INVITA” a salir detrás de la multitud donde nos escondemos, más bien seguirlo a Jesús donde le miremos la CARA, conmoviéndonos por el que sufre, por el que no tiene techo, de lo contrario si seguimos en el anonimato seremos cómplices.
También comienza nuestra actividad pastoral, donde en cada comunidad nos iremos viendo a través de la misa dominical, el consejo de pastoral, algunas visitas de enfermos, y todo lo que hace al construir de nuestra vida personal, familiar y comunitaria me despido en un abrazo en Cristo Jesús y María Santísima
Padre Armando
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